
Desde su construcción en los años sesenta, el Polígono Zona Franca es una pieza clave en el potencial económico de Barcelona. Paulatinamente, su peso económico ha ido incrementándose hasta convertirse en la mayor y más activa área industrial de España y una de las más dinámicas de Europa en la actualidad.
En los últimos años, el polígono ha experimentado un importante proceso de transformación, sustituyendo actividades industriales tradicionales por otras más innovadoras, especialmente de carácter logístico, capaces de aprovechar las ventajas de su situación y accesibilidad privilegiadas, y con especial interés hacia las actividades del sector terciario y de servicios.
La proximidad del Polígono Zona Franca a importantes infraestructuras de transporte y nudos de comunicaciones lo convierte en una de las áreas industriales mejor conectadas del mundo. Ubicado a tan sólo 7 kilómetros del centro urbano de Barcelona, a 7 kilómetros de su aeropuerto, a 500 metros del puerto y a 200 metros de Can Tunis -la principal estación ferroviaria de mercancías de Cataluña-, tiene además conexión directa con las rondas de circunvalación metropolitana, que enlazan con la amplia red de autopistas nacionales e internacionales.
Es un polígono de grandes dimensiones, con una superficie de seis millones de metros cuadrados -que representan el 6% del suelo de la ciudad de Barcelona-, 32 kilómetros de calles peatonales, 8.500 árboles y una superficie ajardinada de 210.000 m2.